Capellades es un municipio de la
comarca de la Anoia con una extensión
de 2,90 km
2 y algo más de 5.100 habitantes.
Situado a 317 metros sobre el nivel del
mar, el pueblo se extiende sobre un macizo
travertínico de 50 m de altitud sobre
el río Anoia, justo donde el río
cruza la Cordillera Prelitoral y forma el
Desfiladero de Capellades.
El municipio cuenta con un importante conjunto
de elementos patrimoniales arquitectónicos
de los siglos XVII al XIX, como Casa Bas,
la iglesia de Sta. María o el conjunto
de casas del barrio de la Font de la Reina.
Capellades se caracteriza por la abundancia
de agua de su territorio, lo que ha sido
determinante en la configuración
de su paisaje. La Font Cuitora, los jardines
de la Bassa o la Cinglera del Capelló
son ejemplos destacables.
Este último paraje, producto de las
filtraciones de agua, constituye un espacio
de interés natural y es donde se
localiza el yacimiento paleolítico
de l'Abric Romaní, actualmente todavía
en excavación científica.
Este yacimiento se considera uno de los
más importantes testimonios europeos
para conocer las comunidades prehistóricas
neandertales que vivieron en Europa.
El manantial natural de la Bassa y el río
Anoia fueron decisivos en el asentamiento
de molinos en su entorno y el establecimiento
de la industria papelera desde el siglo
XVII. Esta actividad ha dejado testimonios
de arquitectura preindustrial de gran valor,
como el Molí de la Vila —sede
del Museu Molí Paperer— y el
molino de Cal Munné (antiguamente
molino de Cal Farreras), ambos vinculados
a la manufactura papelera tradicional.
Hoy día Capellades continúa
siendo una plaza importante en sector papelero
por la cantidad de industrias instaladas
en la zona y la diversidad de los productos
fabricados (papel filtro, de escritura,
cartulina,
tissue, papel de embalaje
o cartón). Así, junto con
el textil y las artes gráficas, el
papel es una de las actividades económicas
más importantes del municipio, que
se caracteriza por contar con un sector
industrial consolidado.